lunes, 14 de septiembre de 2009

Más allá del Salario Mínimo

El salario mínimo técnicamente es la remuneración a que tiene derecho todo trabajador, con la cual ha de suplir sus necesidades básicas y las de su familia. Por estos días se acaba de dar inicio a la puja para fijar su incremento para el 2010, entre los empresarios y el gobierno, que plantean una cifra alrededor del 5%, de acuerdo con la inflación de este año, y las centrales obreras que pretenden un alza del 9%, con el propósito de mejorar el poder de compra de los trabajadores.

Históricamente ha sido muy difícil pactar el incremento del SMLV, por lo que en muchas ocasiones ha tenido que fijarse por decreto. La razón se encuentra al analizar ambas caras de la moneda. Por un lado es cierto que el poder adquisitivo que genera un SMLV para una familia es insuficiente y por lo tanto ésta siempre debe recurrir al trabajo de varios de sus integrantes, con lo que la tesis de los sindicatos sería válida, al pretender incrementos superiores a la inflación. Pero por el otro lado, también es cierto que este incremento genera mayores costos fijos a las empresas, lo cual frena su competitividad y pone en alto riesgo su viabilidad financiera en el mediano y largo plazo. Además se estaría también presionando la inflación al alza, con lo cual se generaría otra variable que podría desestabilizar la economía del país.
Para lograr ese equilibrio justo que siempre se ha buscado, los empresarios deberían darle más prioridad a la implementación de modelos de gerencia de valor que involucren una compensación variable. Es fundamental que ésta no sea exclusivamente de acuerdo con las variables tradicionales, como por ejemplo las ventas o el recaudo. Para que una organización sea exitosa, debe medir y premiar la generación de Valor Económico Agregado de cada una de sus unidades estratégicas de negocio y de sus colaboradores. Así se logra que todo el personal piense y actúe como si fueran también dueños de la empresa, ya que en la medida que ésta genere mayor valor económico, ellos verán también aumentar sus ingresos.
Normalmente a los únicos que se premian con comisiones son a los vendedores, pero esas ventas que estamos premiando, pueden estar generando mayor riqueza a los socios, o por el contrario, los pueden estar empobreciendo.

Hermann Stangl
Consultor Financiero
www.stangl.com.co

martes, 8 de septiembre de 2009

Bancos frenan la Economía

El negocio de los bancos es recibir dinero de quienes lo tienen en exceso, reconociéndoles una tasa de captación, la cual está actualmente alrededor del 5,10% ea (DTF), y prestar ese mismo dinero a quienes lo requieren, a una tasa de colocación, la cual tiene hoy un tope máximo del 27,98% ea, que corresponde a la actual tasa de usura. En este orden de ideas, el diferencial bruto máximo que le podría quedar a los bancos, está entonces actualmente en el 22,88%.
A pesar del deterioro de la calidad de la cartera, la rentabilidad del sector financiero se ha mantenido estable, gracias al incremento del margen de intermediación, el cual ha presentado una tendencia al alza durante los últimos meses, que ha permitido a estas entidades convertirse en uno de los negocios más sólidos de la economía colombiana durante esta crisis económica.
Lo que llama la atención es que mientras los demás sectores se han visto obligados a reducir sus márgenes, como consecuencia obvia de la crisis y de la creciente competitividad, el sector financiero por el contrario los incremente, amparándose en el hecho de que el nivel de riesgo empresarial ha aumentado.
El uso razonable del crédito, aparte de ser sano y necesario, es motor fundamental para lograr un crecimiento económico sostenible. También es beneficioso para las empresas, pero siempre y cuando éstas logren sus metas de ventas con rentabilidades operacionales superiores a las tasas de interés que pagan a sus acreedores. De lo contrario continuarán trabajando solo para el gobierno, sus empleados, proveedores y los bancos. Lo que actualmente denominamos como "Destrucción de Valor".
La banca obtuvo ganancias de 4,42 billones de pesos en el primer semestre de 2009, un 45,8% más que las del mismo periodo del 2008. Estos resultados contrastan y van en contravía con los indicadores del empleo, las exportaciones y el PIB, los cuales no muestran señales claras de recuperación.
Es fundamental que el sector financiero tome conciencia de este freno que le está colocando a la recuperación económica del país. Los negocios son buenos y generan beneficios de largo plazo, cuando todas las partes involucradas ganan y se sienten cómodos, no solo cuando uno de ellos se beneficia, mientras los demás se empobrecen.

Hermann Stangl
Consultor Financiero

martes, 1 de septiembre de 2009

Chantaje Económico

Afortunadamente los colombianos estamos perdiendo cada día más el “poder de asombro” frente a las continuas e insensatas declaraciones del presidente Hugo Chávez. De no ser así, sus desafiantes respuestas dadas, durante la reciente entrevista llevada a cabo por el Canal RCN, y su intransigente posición adoptada en la cumbre de Unasur, la cual no tuvo eco, se podrían interpretar como unas de las últimas señales que antecederían a un definitivo rompimiento de relaciones comerciales con Venezuela y por consiguiente con Ecuador.

Las exportaciones son una variable clave para el fortalecimiento de cualquier economía, ya que ellas son las responsables del incremento de la actividad industrial, generando fuentes de empleo e ingreso de divisas.

Nuestros principales socios comerciales en orden de importancia son: EEUU, Venezuela, Ecuador, Perú, México, Bélgica, Japón y Alemania. Durante el primer semestre de 2009, el total de nuestras exportaciones hacia los EEUU fue de 5438 millones de dólares, mientras que hacia Venezuela y Ecuador fue de 3284 millones de dólares.

No contar con los mercados de Venezuela y Ecuador, sería entonces equivalente a perder el 60% de las exportaciones con EEUU, lo cual representa el 21% del total de nuestras exportaciones. En este orden de ideas, las absurdas posiciones, amenazas e irreverencia del señor Hugo Chávez, se convierten en un duro chantaje económico.

La diplomacia es importante, pero no es suficiente. Hay que entender que Venezuela fundamenta su poder, y así lo ha expresado su presidente, en sus enormes reservas de petróleo para más de 100 años. Por lo tanto el gobierno colombiano debería apoyar y ser muy agresivo otorgando beneficios tributarios significativos a las empresas que trabajen en el tema de la producción, investigación y desarrollo de fuentes alternativas de energía, lo cual se convertirá, sin lugar a dudas, en uno de los grandes negocios de la industria mundial de este nuevo siglo.

Los empresarios no deben tampoco dejar la solución a esta problemática exclusivamente en manos de las instancias diplomáticas del gobierno colombiano. Es urgente priorizar dentro de las estrategias de corto plazo, la participación en misiones comerciales y ferias sectoriales en países cercanos como México, EEUU, Panamá; mercados emergentes de Singapur, Nueva Zelanda, Chile, entre muchos otros. Sería también interesante explorar el potencial de mercado que puede existir en la Cooperación Económica Asia Pacífico.

Hermann Stangl
Consultor Financiero
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miércoles, 1 de julio de 2009

Positivismo Empresarial

A pesar de que ya nos encontramos en una tímida fase de reactivación económica, los empresarios enfrentan aún situaciones bastante adversas. A nivel mundial, el incremento de la intervención del estado generará cambios importantes y aún desconocidos, sobre el comportamiento futuro de los mercados globales. A nivel nacional, es cierto que la tasa de interés ha disminuido notablemente, pero simultáneamente las políticas de aprobación de créditos también se están tornando más estrictas. Además, hay que tener presente que estamos entrando en una época preelectoral, la cual siempre imprime mayor volatilidad a la economía.

Las crisis tienen siempre dos tipos de jugadores, los que solo se lamentan y los que actúan inteligentemente. La primera jugada inteligente es pensar positivamente. Adoptar una buena actitud ante las adversidades, será siempre el paso primordial para obtener buenos resultados.

Una vez convencidos de nuestras capacidades y potencial, es fundamental que los empresarios, en estos momentos todavía de crisis, traten en primera instancia de garantizar la viabilidad de su negocio en el corto plazo. Igualmente deben inevitablemente mejorar su productividad, reestructurar sus modelos gerenciales, innovar y proyectar objetivamente el futuro a mediano y largo plazo.

Entre las acciones específicas que se deben también contemplar, está estrechar las relaciones con nuestros clientes actuales y tratar de venderles nuevos productos o servicios. Es más fácil y económico mantener un cliente, que conseguir uno nuevo. No podemos ahorrar esfuerzos para mantener la fidelización de nuestros clientes, sin llegar tampoco al punto de que se nos conviertan en ventas negativas permanentes. Está evidenciado que en épocas de crisis, la lealtad de los clientes se fortalece o desaparece totalmente.

Otro aspecto vital en el que hay que trabajar es la tecnología. Ésta es quizás la variable que más rápido evoluciona hoy en día. Es necesario aprovechar todas las herramientas tecnológicas que existen. Es increíble ver como todavía existen empresas que no tienen una página web y que utilizan aún correos con nombres de servidores genéricos. La relación costo beneficio de contar con una buena plataforma virtual, siempre estará a favor del empresario.

La última acción importante es no llegar a extremos, donde estrategias exageradas de recorte de gastos, frenen el desarrollo de actividades vitales para las empresas, como por ejemplo, inversiones en publicidad o procesos de certificación de calidad, entre otros.


Hermann Stangl
Consultor Financiero
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martes, 2 de junio de 2009

Impuestos y Crisis

El impuesto al patrimonio se estableció con el objetivo fundamental de fortalecer económicamente la política de seguridad democrática, para los años comprendidos entre el 2007 y el 2010. Está a cargo de las personas jurídicas, naturales y sociedades de hecho, que al primero de enero del año 2007, reflejaron un patrimonio líquido igual o superior a los 3.000 millones de pesos.

Sus resultados en el plano de la lucha contra las organizaciones narcoterroristas han sido muy positivos, como lo hemos podido apreciar en los últimos años. Pero la reciente propuesta del gobierno de volverlo permanente, a partir del 2010, es bajo cualquier punto de vista un enorme despropósito, sobre todo si tenemos en cuenta el momento de crisis del cual está apenas tímidamente comenzando a salir nuestra economía.

La razón de ser de los impuestos, desde el punto de vista económico, se basa en dos grandes objetivos: Primero, el sostenimiento de un estado que busca el bien común, y segundo, la redistribución de la riqueza. Por lo tanto, pensar en ampliar la base de un impuesto, que ahora recae solo sobre aquellos que poseen mayor riqueza, a todos los colombianos, sería aún más contraproducente, ya que se estaría en total contravía con el segundo objetivo.

Incrementar el IVA sería un desacierto, ya que lesionaría el poder de compra de todos los colombianos, disminuiría la demanda agregada, aumentaría el desempleo y frenaría la recuperación económica.

La solución al actual déficit fiscal debería soportarse en estrategias relacionadas con una priorización del gasto, mayores niveles de transparencia, créditos especiales de la banca internacional para aprovechar la revaluación del peso y las bajas tasas de interés, y quizás si extender un par de años el impuesto al patrimonio, sobre el mismo grupo objetivo actual, pero comprometiéndose claramente con el cumplimiento de unos logros medibles en el tiempo.

Ningún colombiano estaría en contra de pagar cualquier impuesto, si observáramos que todo lo recaudado se invierte transparentemente en mejores servicios de salud, educación, seguridad, infraestructura y generación de empleo. En conclusión, en una Colombia mejor para todos.

Hermann Stangl
Consultor Financiero
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lunes, 4 de mayo de 2009

Influenza Económica

En broma, se ha llegado a decir, que los economistas dedicamos el 50% de nuestro tiempo a desarrollar, de la manera más seria y objetiva posible, predicciones económicas, y que dedicamos el 50% de nuestro tiempo restante, a explicar las razones por las cuales nuestras predicciones no se cumplieron. Y lo que estamos viviendo por estos días, marcados por el pánico y la angustia mundial, desatados por el virus AH1N1, o mejor conocido como el virus de la influenza porcina, reafirma la broma de la cual somos víctimas los economistas.

Todo parecía comenzar a mejorar en el mediano plazo, se vislumbraba un nivel importante y generalizado de optimismo por parte de la gran mayoría de los agentes económicos, pero desafortunadamente este fenómeno viral contagió a la economía, impregnando en ella fuertes dosis de incertidumbre. Prueba de ello fue que el anuncio de la OMS frente a una inminente pandemia, causó importantes caídas en varias bolsas de valores del hemisferio. Queda así absolutamente demostrado, que en economía, lo único seguro es la incertidumbre.

Solo unos pocos sectores se han visto beneficiados, básicamente podríamos hablar de los laboratorios farmacéuticos productores del medicamento específico para tratar este nuevo virus, y de aquellos que producen medicamentos antigripales, vacunas y suplementos vitamínicos, al igual que las empresas productoras y comercializadoras de tapabocas, mascarillas y productos para el aseo y la desinfección.

El sector inmediata y directamente más perjudicado ha sido el porcicultor, ya que muchas personas prefieren de todas maneras abstenerse de comer este tipo de carne, trayendo consigo un desplome en su precio. Los otros sectores también perjudicados han sido el turismo, el comercio y todos aquellos que por sus características en la prestación de sus servicios, manejan aglomeraciones de personas o grupos de individuos de manera simultánea. En este grupo tenemos como damnificados de la influenza económica a los centros comerciales y recreacionales, almacenes de cadena, hoteles, aerolíneas, restaurantes, cines, teatros, conciertos, espectáculos deportivos, instituciones educativas, cultos religiosos, entre otros.

Si analizamos la historia, las pandemias que cobraron millones de víctimas fueron en épocas donde no se contaba con tantos avances médicos. Además el mundo entero está actuando de una manera muy rápida y aparentemente bastante efectiva, por lo tanto lo que muy probablemente se espera, es que esta situación se normalice pronto.


Hermann Stangl
Consultor Financiero
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jueves, 16 de abril de 2009

Luz al final del túnel

Con gran cantidad de señales positivas, que hemos podido apreciar en los últimos días, provenientes de todas partes del mundo, en torno a las acciones que están adelantando los diferentes países, en pro del futuro de la economía mundial, se comienza nuevamente a fortalecer la confianza inversionista.

Estados Unidos, como primera potencia mundial, está implementando un ambicioso plan de rescate, el cual se fundamenta en dos pilares básicos. El primero es volver nuevamente viables a los bancos que están a punto de colapsar, por medio de la inyección de dinero, proveniente del gobierno y del sector privado, para volver líquidos activos que ahora son innegociables. De esta manera se logra oxigenar el flujo de caja del sistema financiero. El segundo pilar es la ejecución de altas inversiones en salud, educación y energía, lo cual generará nuevas fuentes de empleo, las cuales a su vez se encargarán de jalonar la demanda y reactivar nuevamente la economía.

Japón, la segunda economía del hemisferio, está también ejecutando un plan de estímulo económico, el cual cuenta con más de 100.000 millones de dólares, los cuales está destinando a la financiación de empresas con problemas de liquidez, auxilios por desempleo e inversiones en salud para las personas de menores recursos.

En la reciente reunión del G20 se logró el consenso de las grandes potencias en torno a realizar fuertes inversiones para reactivar la economía mundial y se sentaron las bases para una profunda reforma del sistema financiero.

En este orden de ideas, todo parece indicar que ya existe una “luz al final del túnel”. Seguramente el 2009 será el año en el cual el ciclo desacelaratorio tocará fondo, para dar inicio a una nueva tendencia de reactivación y crecimiento económico, a partir de principios o mediados del 2010.

Los gobiernos, por medio de políticas expansivas, son pieza fundamental dentro del esquema de reactivación económico. El gobierno colombiano debe abortar la idea de nuevas reformas tributarias. Es más sensato que piense en mayor austeridad del gasto público, en obras de infraestructura que mejoren nuestra competitividad, y en proyectos de inversión social en educación y salud. El 54% de la población mundial vive sumida en la pobreza, por lo tanto es imprescindible también, que los empresarios adopten estrategias con mayor responsabilidad social, que colaboren a reducir las enormes brechas sociales.

Hermann Stangl
Consultor Financiero
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