martes, 2 de junio de 2009

Impuestos y Crisis

El impuesto al patrimonio se estableció con el objetivo fundamental de fortalecer económicamente la política de seguridad democrática, para los años comprendidos entre el 2007 y el 2010. Está a cargo de las personas jurídicas, naturales y sociedades de hecho, que al primero de enero del año 2007, reflejaron un patrimonio líquido igual o superior a los 3.000 millones de pesos.

Sus resultados en el plano de la lucha contra las organizaciones narcoterroristas han sido muy positivos, como lo hemos podido apreciar en los últimos años. Pero la reciente propuesta del gobierno de volverlo permanente, a partir del 2010, es bajo cualquier punto de vista un enorme despropósito, sobre todo si tenemos en cuenta el momento de crisis del cual está apenas tímidamente comenzando a salir nuestra economía.

La razón de ser de los impuestos, desde el punto de vista económico, se basa en dos grandes objetivos: Primero, el sostenimiento de un estado que busca el bien común, y segundo, la redistribución de la riqueza. Por lo tanto, pensar en ampliar la base de un impuesto, que ahora recae solo sobre aquellos que poseen mayor riqueza, a todos los colombianos, sería aún más contraproducente, ya que se estaría en total contravía con el segundo objetivo.

Incrementar el IVA sería un desacierto, ya que lesionaría el poder de compra de todos los colombianos, disminuiría la demanda agregada, aumentaría el desempleo y frenaría la recuperación económica.

La solución al actual déficit fiscal debería soportarse en estrategias relacionadas con una priorización del gasto, mayores niveles de transparencia, créditos especiales de la banca internacional para aprovechar la revaluación del peso y las bajas tasas de interés, y quizás si extender un par de años el impuesto al patrimonio, sobre el mismo grupo objetivo actual, pero comprometiéndose claramente con el cumplimiento de unos logros medibles en el tiempo.

Ningún colombiano estaría en contra de pagar cualquier impuesto, si observáramos que todo lo recaudado se invierte transparentemente en mejores servicios de salud, educación, seguridad, infraestructura y generación de empleo. En conclusión, en una Colombia mejor para todos.

Hermann Stangl
Consultor Financiero
www.stangl.com.co

lunes, 4 de mayo de 2009

Influenza Económica

En broma, se ha llegado a decir, que los economistas dedicamos el 50% de nuestro tiempo a desarrollar, de la manera más seria y objetiva posible, predicciones económicas, y que dedicamos el 50% de nuestro tiempo restante, a explicar las razones por las cuales nuestras predicciones no se cumplieron. Y lo que estamos viviendo por estos días, marcados por el pánico y la angustia mundial, desatados por el virus AH1N1, o mejor conocido como el virus de la influenza porcina, reafirma la broma de la cual somos víctimas los economistas.

Todo parecía comenzar a mejorar en el mediano plazo, se vislumbraba un nivel importante y generalizado de optimismo por parte de la gran mayoría de los agentes económicos, pero desafortunadamente este fenómeno viral contagió a la economía, impregnando en ella fuertes dosis de incertidumbre. Prueba de ello fue que el anuncio de la OMS frente a una inminente pandemia, causó importantes caídas en varias bolsas de valores del hemisferio. Queda así absolutamente demostrado, que en economía, lo único seguro es la incertidumbre.

Solo unos pocos sectores se han visto beneficiados, básicamente podríamos hablar de los laboratorios farmacéuticos productores del medicamento específico para tratar este nuevo virus, y de aquellos que producen medicamentos antigripales, vacunas y suplementos vitamínicos, al igual que las empresas productoras y comercializadoras de tapabocas, mascarillas y productos para el aseo y la desinfección.

El sector inmediata y directamente más perjudicado ha sido el porcicultor, ya que muchas personas prefieren de todas maneras abstenerse de comer este tipo de carne, trayendo consigo un desplome en su precio. Los otros sectores también perjudicados han sido el turismo, el comercio y todos aquellos que por sus características en la prestación de sus servicios, manejan aglomeraciones de personas o grupos de individuos de manera simultánea. En este grupo tenemos como damnificados de la influenza económica a los centros comerciales y recreacionales, almacenes de cadena, hoteles, aerolíneas, restaurantes, cines, teatros, conciertos, espectáculos deportivos, instituciones educativas, cultos religiosos, entre otros.

Si analizamos la historia, las pandemias que cobraron millones de víctimas fueron en épocas donde no se contaba con tantos avances médicos. Además el mundo entero está actuando de una manera muy rápida y aparentemente bastante efectiva, por lo tanto lo que muy probablemente se espera, es que esta situación se normalice pronto.


Hermann Stangl
Consultor Financiero
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jueves, 16 de abril de 2009

Luz al final del túnel

Con gran cantidad de señales positivas, que hemos podido apreciar en los últimos días, provenientes de todas partes del mundo, en torno a las acciones que están adelantando los diferentes países, en pro del futuro de la economía mundial, se comienza nuevamente a fortalecer la confianza inversionista.

Estados Unidos, como primera potencia mundial, está implementando un ambicioso plan de rescate, el cual se fundamenta en dos pilares básicos. El primero es volver nuevamente viables a los bancos que están a punto de colapsar, por medio de la inyección de dinero, proveniente del gobierno y del sector privado, para volver líquidos activos que ahora son innegociables. De esta manera se logra oxigenar el flujo de caja del sistema financiero. El segundo pilar es la ejecución de altas inversiones en salud, educación y energía, lo cual generará nuevas fuentes de empleo, las cuales a su vez se encargarán de jalonar la demanda y reactivar nuevamente la economía.

Japón, la segunda economía del hemisferio, está también ejecutando un plan de estímulo económico, el cual cuenta con más de 100.000 millones de dólares, los cuales está destinando a la financiación de empresas con problemas de liquidez, auxilios por desempleo e inversiones en salud para las personas de menores recursos.

En la reciente reunión del G20 se logró el consenso de las grandes potencias en torno a realizar fuertes inversiones para reactivar la economía mundial y se sentaron las bases para una profunda reforma del sistema financiero.

En este orden de ideas, todo parece indicar que ya existe una “luz al final del túnel”. Seguramente el 2009 será el año en el cual el ciclo desacelaratorio tocará fondo, para dar inicio a una nueva tendencia de reactivación y crecimiento económico, a partir de principios o mediados del 2010.

Los gobiernos, por medio de políticas expansivas, son pieza fundamental dentro del esquema de reactivación económico. El gobierno colombiano debe abortar la idea de nuevas reformas tributarias. Es más sensato que piense en mayor austeridad del gasto público, en obras de infraestructura que mejoren nuestra competitividad, y en proyectos de inversión social en educación y salud. El 54% de la población mundial vive sumida en la pobreza, por lo tanto es imprescindible también, que los empresarios adopten estrategias con mayor responsabilidad social, que colaboren a reducir las enormes brechas sociales.

Hermann Stangl
Consultor Financiero
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viernes, 27 de marzo de 2009

2009, Punto de Inflexión

Los ciclos económicos han estado siempre presentes en medio del diario transcurrir de los negocios. Incluso en ocasiones, son utilizados por analistas de los mercados bursátiles, quienes diariamente hacen seguimiento de los precios de las acciones, con el propósito de inferir sobre su tendencia futura, y poder de esta manera, tomar decisiones más certeras sobre el momento ideal de vender o comprar.

La actual crisis económica mundial presentó un factor detonante, la quiebra del sistema financiero norteamericano durante la etapa final de la administración Bush. Llegó luego la época electoral, las cuales siempre, por obvias razones, incrementan los niveles de riesgo en cualquier economía, profundizándose de esta manera más la crisis.

Surgió entonces un presidente que partió en dos la historia política de USA, y quien solo hasta hace un par de días logró consolidar un verdadero y agresivo plan de rescate financiero, el cual se fundamenta en dos pilares básicos. El primero es volver nuevamente viables a los bancos que están a punto de colapsar, por medio de la inyección de dinero, proveniente del gobierno y del sector privado, para volver líquidos activos que ahora son innegociables. De esta manera se logra oxigenar el flujo de caja del sistema financiero. El segundo pilar es la presentación de un ambicioso plan presupuestal, con altas inversiones en salud, educación y energía, lo cual generará nuevas fuentes de empleo, las cuales a su vez se encargarán de jalonar la demanda, mejorando la confianza inversionista y reactivando finalmente la economía.

En este orden de ideas, todo parece indicar que durante este año, la crisis económica llegará a su punto de inflexión. Esto quiere decir que muy seguramente el 2009 será el año en el cual el ciclo desacelaratorio tocará fondo, para dar inicio a una nueva tendencia de reactivación y crecimiento económico, a partir de principios o mediados del 2010.

En épocas de crisis los gobiernos son pieza fundamental dentro del esquema de reactivación económico, por lo tanto es fundamental que el gobierno colombiano aborte la idea de nuevas reformas tributarias, como lo mencionó recientemente. Es mucho más sensato que piense en mayor austeridad del gasto público, en dar inicio a obras de infraestructura, y en realizar una mayor inversión social en educación, la cual es una variable clave para el desarrollo económico.


Hermann Stangl
Consultor Financiero
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miércoles, 4 de marzo de 2009

Estímulo Económico

A pesar de que los consumidores colombianos no sentirán de manera inmediata los beneficios directos, sino hasta el segundo semestre del presente año; la reciente noticia sobre la certera decisión de la Junta del Banco de la República, de disminuir del 9% al 8% la tasa de interés básica, superando las expectativas de los empresarios y de los mercados, se convierte en un importante estímulo económico para nuestras empresas y la comunidad en general.

Entre los aspectos positivos, se puede mencionar que en la medida en la cual disminuyan las tasas de interés, para los empresarios será más viable endeudarse. De esta manera se incentiva la inversión y se generan más fuentes de empleo. De igual manera se disminuye el costo de capital para las empresas y como consecuencia aumenta el valor de las mismas. Es fundamental tener presente que el crédito es sano para financiar el crecimiento empresarial, siempre y cuando las empresas cuenten con una situación de apalancamiento financiero positivo, lo cual consiste en lograr que la rentabilidad operacional se ubique por encima del costo de su endeudamiento.

En condiciones normales, una disminución de las tasas de interés estimula el consumo, generando un incremento en la demanda agregada, y como consecuencia, una presión al alza de la inflación. Pero en estos momentos de crisis mundial y de precios deprimidos de los bienes básicos, lo más seguro es que este efecto no sea tan evidente.

Otro aspecto importante a tener en cuenta, es el efecto que puede tener la disminución de las tasas de interés, sobre el comportamiento del precio del dólar. Financieramente, la devaluación del peso frente al dólar, es la tasa resultante de la diferencia entre la inflación interna en Colombia y la inflación externa en los Estados Unidos. Esto significa, que si la inflación en Colombia aumenta, gracias a una disminución de los intereses, la consecuencia natural debería ser una mayor devaluación. Pero hay que tener presente, que el reciente incremento del precio del dólar, se ha debido más a factores internacionales que a situaciones de tipo doméstico. Por lo tanto, no se espera que en el corto plazo esta medida presione a una mayor devaluación. Por el contrario, si se consolida una recuperación económica en USA, se espera que el dólar baje o se estabilice.


Hermann Stangl
Consultor Financiero
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lunes, 16 de febrero de 2009

Chávez para rato

El reciente y contundente triunfo del referendo, con una victoria del 55% a favor del sí, que buscaba el apoyo del pueblo venezolano para respaldar la reelección indefinida, pretendiendo de esta manera perpetuar al actual presidente venezolano en el poder, va a ser que tengamos Chávez para rato.

El mundo entero pudo ver a través de los medios de comunicación, cuando el presidente Chávez se dirigió, desde lo que el mismo, elocuentemente llamo “El balcón del pueblo” y “El balcón de la revolución”, a miles de personas que lo aclamaban incesantemente, gritando al unísono “victoria popular” y otra serie de frases apoyando lo que llaman “revolución bolivariana”. El impacto político y sicológico que logra producir este tipo de acontecimientos es bastante importante, ya que genera altos niveles de incertidumbre, al mismo tiempo que aviva sentimientos de desconcierto para unos y de esperanza para otros.

En el plano económico, se podría pensar de manera técnica, que toda esta mayor polarización política, generará inmediatamente niveles más altos de riesgo empresarial, y como consecuencia, mayor volatilidad en los mercados, lo que presionará el riesgo país, traduciéndose en costos de capital más elevados, y finalmente en una disminución del valor de las empresas. Pero también se podría pensar de manera estratégica, y analizar que al querer perpetuarse Chávez en el poder, Colombia fortalecerá más su imagen como baluarte del libre mercado, lo cual propenderá por el fortalecimiento de la inversión extranjera y la conservación de nuestras buenas relaciones comerciales con la mayoría de las potencias mundiales, afectándose así de manera positiva la confianza en la economía colombiana. Se generaría entonces un ambiente más propicio para el ingreso de dólares, lo cual muy probablemente podría desestimular la actual tendencia devaluacionista del peso.

Venezuela ha sido históricamente un socio comercial muy importante para Colombia. Pero ahora, con Hugo Chávez fortalecido, gracias a su victoria en el referendo, que lo puede perpetuar en el poder; sin temor a equivocación, será cada vez más agresivo y desafiante, lo cual impregnará mayor complejidad a nuestras relaciones binacionales. Por lo tanto, es fundamental que los empresarios colombianos exploren, ahora más que nunca, otros horizontes comerciales que se direccionen hacia países que cuenten con una mayor afinidad política a la nuestra, como por ejemplo Canadá, con quien tenemos un TLC firmado recientemente.

Hermann Stangl
Consultor Financiero
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jueves, 5 de febrero de 2009

Terrorismo, Freno para la Economía

La inversión por casi 4 millones de dólares, que realizará durante los próximos dos años, la multinacional de televisión satelital Directv, la cual generará un total de 1500 empleos directos para el 2010 en Santiago de Cali, es prueba fehaciente de que Colombia es actualmente un destino interesante de inversión para empresas extranjeras, las cuales ven en nuestro país importantes ventajas competitivas y posibilidades de crecimiento.

Desafortunadamente, la doble moral de grupos terroristas al margen de la ley, quienes se muestran benévolos a la opinión pública liberando algunos secuestrados, mientras que simultáneamente continúan con su cobarde estrategia de perpetuar demenciales atentados, como el que sufrió en días pasados nuestra ciudad, afectando la vida y tranquilidad de cientos de habitantes del barrio San Bosco, y generando graves daños en la sede administrativa de la policía ubicada en el mismo sector, sumado a la desinformación que se maneja en torno a los diferentes análisis de las controvertidas declaraciones del señor Alan Jara, se pueden convertir en un freno para la reactivación de nuestra economía.

Es apenas lógico entender, que toda situación de conflicto y falta de claridad en el tema de político, genera gran incertidumbre por parte de los inversionistas, y con mayor razón los internacionales, quienes no están familiarizados con este tipo de situaciones, y se pueden desmotivar fácilmente, analizando no tanto los factores empresariales de sus negocios, sino el tema de seguridad. De no tomar acciones rápidas, esto podría llegar a afectar negativamente la confianza inversionista, la cual hasta ahora se ha mantenido intacta en medio de la compleja crisis financiera que estamos viviendo. Si esto llegase a ocurrir, las consecuencias serían el freno de una posible reactivación económica, y por supuesto, el incremento de la tendencia devaluacionista del peso.

Es de suma importancia, ahora más que nunca, que el gobierno despliegue un plan de acción contundente, encaminado a prevenir eficazmente este tipo de actos terroristas que atentan contra la seguridad de las instalaciones y los miembros pertenecientes a la fuerza pública. De igual manera, es fundamental que los empresarios mantengan su confianza en nuestras instituciones y continúen trabajando con más tenacidad y con el mayor optimismo posible, en procura de mejorar la productividad y eficiencia de sus organizaciones, enmarcados siempre dentro de sólidos valores empresariales de honestidad y transparencia.


Hermann Stangl
Consultor Financiero
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